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“Debemos permitir que nuestros hijos se aburran en vacaciones”
La psicóloga de la Universidad de Los Lagos, Nicole Caldichoury, plantea que en vacaciones de invierno, los niños y niñas, deben tener el derecho a aburrirse y experimentar el ocio, lo que les permitirá crecer y madurar para enfrentar la vida.

  18/07/2017  


Educar a los niños en el ocio para aprender que parte del crecer es aburrirse,  que deben desarrollar mecanismos para entretenerse, y así aprender a resolver sus conflictos y manejar la frustración, es parte de las recomendaciones que entrega la psicóloga de la ULagos, Nicole Caldichoury, para estas vacaciones de invierno.

La profesional, argumenta su postura ante la realidad que viven muchos hogares en vacaciones. “Si yo le enseño al niño o niña, que la vida no es Disneyworld y que todo el día no es fiesta, que no siempre tengo el tablet, la televisión, la película y no estoy lleno de estímulos, significa, que hay minutos, que él o ella, tienen que aprender a resolver sus conflictos y a manejar la frustración; estar aburrido, es frustrarse, tener rabia. Los padres o adultos les deben entregar opciones sencillas, pero no resolver los problemas al hijo”, afirmó.

La psicóloga agregó que los adultos deben prepararse en estas vacaciones, porque son quienes canalizan las emociones, positivas y negativas a los niños y “debemos estar conscientes que viene un cambio, sino, también le vamos a transmitir esa inestabilidad a los niños. Ellos, todavía no tienen la capacidad de poder hacer la “modulación ideo- afectiva”, es decir, expresar sus emociones, decir tengo pena, tengo rabia, no quiero esto”, argumenta.

Realidad

Según Nicole Caldichoury, se debe conversar con el niño o niña, y preguntarle ¿Qué  vamos hacer en nuestras vacaciones? y crear un plan que sea “lo más realista a nuestra realidad familiar y pensar que no vamos a salir todos los días si nuestra realidad familiar no lo permite. No se debe generar falsas expectativas en los niños y si le creamos la fantasía de que vamos a ir todos los días al cine o a la nieve, nosotros también nos vamos a angustiar”.

La profesional es enfática en señalar que las normas y hábitos como lavarse los dientes, las comidas, ayudar en la casa, no pueden ser alterados por la persona que esté a cargo de los niños en vacaciones. Muchas veces, “esto se flexibiliza tanto que los hábitos se olvidan. Las rutinas se pueden modificar un poco (horarios de acostarse y levantarse), pero los hábitos no se pueden cambiar”.

Puré instantáneo

Lo importante, comenta la profesional, es enseñarles a solucionar sus conflictos, a cómo buscar alternativas frente a cosas cotidianas de la vida, sino estamos creando la generación del puré instantáneo, “quieren todo rápido, enseguida y la ley del mínimo esfuerzo. El tablet, la televisión, el celular,  todo esto incentiva este puré instantáneo”.

Caldichoury, reflexiona: “Los adultos, sabemos que la vida no es perfecta, hay procesos, tiempos, hay que perseverar, insistir, salir adelante, y esto se educa a través del juego cotidiano, en el uso del tiempo libre”.

Con los niños debe primar la creatividad por sobre lo económico, dice Nicle Caldichoury, tan solo materiales de uso cotidiano (lápices, hojas, disfraces caseros), no se necesita ni marcas ni endeudarse, y, lo más importante, “como adultos debemos permitir que no hagan nada y que te digan en algún minuto, estoy aburrido, y tu mejor respuesta es preguntarle qué te gustaría hacer, y que él o ella decida”.

En cuanto a la televisión, la psicóloga explicó que si bien, nada puede ser drástico, “la capacidad de atención de un niño es de 20 minutos y si lo tengo tres horas viendo la televisión, lo estoy bombardeando de estímulos y estos estímulos tengo que canalizarlos de otra forma: salir al mundo exterior, por ejemplo”.

Monstruo

Para la profesional, el equilibrio está entre el dar y recibir, entre el entregar cariño y corregir, “si yo me voy al extremo de sobreproteger y hacer las cosas por mi hijo, entretenerlo siempre, para que no se aburra, no lo estoy ayudando ¡estoy creando un monstruo!, porque estoy creando una persona que va a ser incapaz de tolerar la frustración y resolver situaciones cotidianas en la vida”.

Lo importante, indica Nicole Caldichoury es que quede la sensación que en las  vacaciones los hijos tuvieron su espacio, que disfrutaron con los papás. Las vacaciones son el cambio de la rutina. Vacaciones, debe ser sinónimo de descansar y permitirse no hacer nada, enseñar a nuestros niños que está bien no hacer nada y de vez en cuando realizar algunas actividades.

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