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ULagos participa en millonario y vanguardista proyecto con fondos japoneses en torno a la marea roja


  07/07/2017  


Una alianza virtuosa entre la ciencia, la empresa y el gobierno, que generará todo un impacto social, dando un paso concreto hacia el desarrollo sustentable de la región de Los Lagos y el país, es el millonario proyecto en que la Universidad de Los Lagos colaborará  en una investigación de alto nivel sobre la marea roja y el desarrollo sustentable de la salmonicultura.

El contexto de esta realidad es el resultado de la adjudicación de fondos japoneses, en un proyecto aprobado por la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa (JICA) a través del programa SATREPS (Investigación en Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Sustentable), en la cual la ULagos participará junto a la Universidad de Antofagasta y la Universidad de la Frontera (UFRO) de Temuco, que se adjudicó los fondos y coordina el proyecto.

El director del Laboratorio de Genética, Acuicultura y Biodiversidad, Dr. Gonzalo Gajardo, explicó la relevancia del proyecto.

“Por el lado japonés la iniciativa con  énfasis en florecimientos algales que afectan a los salmones, es coordinada por el Dr. Fumito Maruyama de la Universidad de Kioto y participan adicionalmente dos investigadores principales de la Universidad de Okayama (Dr. Ueki) y de la Agencia de Investigación Pesquera de Japón (Dr. Nagai) que coordinan tres líneas complementarias de investigación”, afirmó Gonzalo Gajardo. El investigador de nuestra universidad comenta que el proyecto “bordea los 3000 millones de pesos, lo que para cualquier científico es una cantidad significativa, y especialmente necesaria para hacer ciencia de frontera en una temática que es compleja como la marea roja”. Igualmente importante, continúa Gajardo, “es la duración de 5 años que es un horizonte más largo de tiempo para atacar un problema que requiere generar una base de datos importante para comprender de manera integral las interacciones biológicas en el ecosistema acuicultor, donde surge principalmente esta problemática”.  

El vínculo que permite la participación de la Universidad de Los Lagos en  este importante proyecto está dado por la historia académica del director del Laboratorio de Genética, Acuicultura & Biodiversidad: “Fui profesor de la UFRO antes de venirme a Osorno y estuve dictando  un curso por 6 años en el doctorado de recursos naturales en la Universidad, el cual fue recientemente acreditado por 8 años. En el doctorado conocí al Dr. Milko Jorquera”, explicó.

La alianza entre las tres universidades (ULagos, Ufro y de Antofagasta), según Gonzalo Gajardo, permitirá interactuar de manera integral, con la visión de que cada grupo colaborará en actividades que son importante para conseguir los objetivos perseguidos.

Énfasis en bacterias

“La marea roja es un tema que se ha estudiado y monitoreado mucho sin que exista la posibilidad de predecir o disminuir su impacto hasta ahora”, sentencia Gonzalo Gajardo y agrega que “el énfasis ha sido en las microalgas que producen toxinas que afectan la salud humana, por razones obvias. Sin embargo, hay algunas microalgas que afectan a los salmones, y aquí viene la historia de este proyecto”, argumenta.

“Resulta que Japón fue pionero en desarrollar el cultivo de salmones en Chile, actividad en la que nuestra universidad tiene igualmente historia. Hoy, Japón es el segundo consumidor del salmón chileno en el mundo. Por lo tanto aquí hay un tema de seguridad alimentaria. A los japoneses les interesa que llegue a su mesa un salmón exquisito, limpio, de aguas puras, sin marea roja. Por lo demás el problema de la seguridad alimentaria es una preocupación mundial y la industria salmonera está dando pasos importantes en esa dirección”, continúa Gajardo.

Para el investigador, el proyecto constituye “todo un desafío científico, tecnológico, económico y social y por eso el consorcio establecido entre las 3 universidades japonesas y las 3 chilenas, además de la industria y entidades estatales, es relevante pues permite atacar de manera multidisciplinaria  y desde una óptica original y novedosa un problema relevante  para la región” , indicó.

Normalmente, explica Gonzalo Gajardo, cuando existe brote de algas, se toman muestras de agua y se determina la especie de microalga que está floreciendo, lo cual se hace mirando al microscopio. También se conocen bastante bien las condiciones físico-químicas del agua: su temperatura, transparencia, salinidad y la cantidad de nutrientes asociados al fenómeno. “Pero hasta ahora no se ha puesto énfasis en lo que no se ve al microscopio, esto es, la amplia diversidad microbiana, bacterias y virus, que existe en el ambiente marino. La hipótesis de trabajo para el proyecto, desde el punto de vista científico, es que conociendo la dinámica de esta diversidad microbiana y su interacción con las microalgas y otros componentes del ecosistema permitirá entender de manera integral como se desencadena el fenómeno de la marea roja, y aún más se podría predecir el inicio o eventualmente el término  de un florecimiento de algas nocivas”, enfatizó.

Salmonicultura y ecosistema sustentable

Para el doctor Gonzalo Gajardo, la empresa salmonera visualiza muy interesante el desarrollar un sistema de monitoreo basado en las bacterias y virus y en la interacción entre estos organismos en el ecosistema. “Es un proyecto original, con visión de sustentabilidad, pensando que la actividad salmonera se mantenga en el tiempo sin los problemas que habitualmente tiene, incluso vamos a poder, conociendo todas las bacterias que hay en el ecosistema, contribuir, probablemente,  a entender la dinámica de algunas enfermedades bacterianas y virales que afectan a los salmones”.

“La idea de un proyecto de esta naturaleza es potenciar los laboratorios participantes, es decir de la Universidad de Antofagasta, de la Universidad de la Frontera y el nuestro para que cumplan de mejor manera el objetivo central que es lograr predecir los eventos asociados a la aparición de la marea roja desde la óptica antes señalada. Para nuestro laboratorio de Genética es una oportunidad para potenciar su quehacer, ofrecer oportunidades para recibir a estudiantes y académicos Japoneses y chilenos y estar al mismo tiempo aportando a un problema de gran relevancia científica, social y económica regional y también mundial. Para la universidad es igualmente importante pues su misión es, precisamente, atender de manera creativa los problemas regionales. El consorcio Japonés-chileno integrará igualmente al sector salmonero representado por el  Intesal (Instituto Tecnológico del Salmón), el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), que tiene una amplia red  de monitoreo del fenómeno de marea roja desde Puerto Montt hasta Punta Arenas y SERNAPESCA, que cumple un rol regulador relevante manifestó ”, dijo Gonzalo Gajardo.

Agregó el investigador, “yo creo que por primera vez y de manera original se atiende un problema de la magnitud de la marea roja  con un consorcio multidisciplinario de universidades japonesas y chilenas. Como dijo el rector de la Universidad de la Frontera en una reciente reunión con el equipo completo de investigadores y representantes de JICA,  “nunca hemos tenido un proyecto de esta magnitud en nuestra universidad” y lo mismo ocurre para nuestra Universidad”, señaló Gajardo.

El impacto social explicó Gonzalo Gajardo, será considerable, ya que la marea roja tiene incidencia en la salud de la gente, y afecta la sobrevivencia de  los salmones igualmente, como se vio en la crisis del 2016. El fenómeno produjo pérdidas a las empresas y dejó gente sin trabajo igualmente. Debe consignarse además, que Chile es el segundo país exportador de salmones del mundo y Japón es el segundo importador. Gran parte de su alimentación se basa en el consumo de este animal. Pero el último brote de marea roja significó una pérdida de más de 800 millones de dólares para la industria nacional, afectando de manera importante  la producción en la Región de Los Lagos. En resumen, señala el Dr. Gajardo, la marea roja es un problema de seguridad alimentaria para la salud humana y también de sustentabilidad ecosistémica.

Finalmente, un proyecto de esta magnitud es importante para las universidades nacionales pues contribuye a generar infraestructura para desarrollar ciencia de alto nivel, generar oportunidades para la formación de recursos humanos altamente calificados, internacionalizar la ciencia porque establecerá una plataforma de apoyo para atacar de manera coordinada un problema de relevancia social y económica. Eso es lo que se espera del consorcio de universidades públicas participantes. 

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