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Bairon Mancilla, estudiante de Educación Diferencial
“Las puertas que se me cerraron antes, las abrió la Universidad de Los Lagos”
Entre los estudiantes de primer año que ingresaron este 2017, hay dos jóvenes con discapacidad visual. Antes que ellos, otros han recorrido este camino. Es el caso de Bairon Mancilla, que comparte su experiencia de vida con nosotros.

  27/02/2017  


Bairon Mancilla (26) es ciego. Perdió la vista antes de cumplir dos años por un retinoblastoma, un cáncer al nervio óptico producto de lo cual le extirparon ambos globos oculares antes de los 2 años.  Hoy usa prótesis de vidrio. Su ceguera es total y no tiene recuerdos de ver.

Bairon creció en el campo, a 11 Km de Purranque. Se graduó el 2009 del liceo Carmela Carvajal de Prat con nota 5,4. En su tiempo de escolar se quedaba en una residencia familiar de la Junaeb, hoy viaja en bus hasta Osorno y toma la micro hasta la universidad como la mayoría de sus compañeros de la carrera de Educación Diferencial.

 

¿CÓMO LO HICISTE PARA SALIR DE CUARTO MEDIO CON BUENOS RESULTADOS, CONSIDERANDO TU DISCAPACIDAD?

Fue complejo porque hace 7 u 8 años atrás no estaba la tecnología en cuanto a metodologías de estudio. Uno tenía que poner mucho más de su parte. Yo hice mi enseñanza básica y media con puro sistema Braille. Realizaba las pruebas con apoyo de la escuela diferencial Ann Sullivan de Valdivia, ellos transcribían las pruebas a Braille.

¿TENÍAS PROFESORES DE HABLA COMÚN QUE LEÍAN BRAILLE?

Una profesora de historia, que actualmente es la directora provincial de educación, Eliana Theil, fue mi profesora jefe y aprendió Braille. Ella era la única que me corregía las pruebas.

DENTRO DE TODO FUISTE BASTANTE AUTÓNOMO ¿NO?

El liceo tenía apoyo, de la escuela Ann Sullivan y de la asociación de ciegos de Osorno, la encargada, Cecilia Kram, se conseguía los textos mensuales y otro material necesario. Era un trabajo colaborativo.

¿CÓMO APRENDISTE BRAILLE?

De chico salí de mi casa. Fui a Valdivia a especializarme en Braille, en orientación y movilidad (el uso del bastón guía) y en sistema Jaws (un software computacional para personas con discapacidad visual).

¿CÓMO FUNCIONA JAWS?

Es una aplicación que se instala a un computador normal que nos lee todo lo que está en la pantalla por medio de una voz que es un poco robótica. Hay que agilizar el oído, no todas las personas le entienden a la primera. Yo ahora estoy acostumbrado y lo uso en velocidad rápida, pero al principio no.

¿CÓMO FUE LA EXPERIENCIA EN LA ESCUELA ANN SULLIVAN?

Fue una mala experiencia porque era muy chico y tuve que dejar mi casa, irme interno, yo en ese tiempo no entendía que era para contribuir a un futuro mejor, solo vivía el momento. A causa de eso, mi hermana también se fue interna a Valdivia, para que viajáramos juntos. Ella tenía 13 y yo 9. Nos perdíamos, en ese tiempo no existía la tecnología como para llamar por celular sino que nos organizábamos para juntarnos a una hora en un lugar y si el otro no llegaba nos desesperábamos, muchas veces nos dejó el bus. Fueron malas experiencias, pero que se transformaron en algo bueno.

PARA TU HERMANA DEBE HABER SIDO DURO TAMBIÉN.

Para ella fue muy difícil. Fue un esfuerzo familiar lo que hicieron por mí. Yo tenía que estar tres años en esa escuela para rehabilitarme completamente pero gracias a que mis papás me criaron para hacer mis cosas como todos, siempre fui autónomo. El director de la escuela Ann Sullivan le dijo a mi mamá que dependía de mí. Que si aprendía en menos tiempo podía salir. Lo hice en un año. Braille lo aprendí en tres meses, bastón en tres meses y computación en tres meses. Eso me permitió ingresar a una escuela en mi comuna, volver a mi casa. Estuve hasta octavo con mis papás y después me vine a Osorno pero ya era más grande porque yo iba tres años desfasado.

TÚ ELEGISTE EDUCACIÓN DIFERENCIAL ¿CUÁL ES TU PROYECTO?

Yo había elegido estudiar Técnico en Educación Diferencial pero un centro de estudios técnicos me cerró las puertas. Me dijeron que no estaban preparados humanamente ni tenían la infraestructura necesaria para poder aceptar a personas con discapacidad visual. En una universidad privada me dijeron que podía ingresar pero que ellos no se hacían cargo de la metodología de los profesores, que me tenía que arreglar cómo pudiera. Me bajonié. Conversé con una educadora diferencial que tiene colegios en Purranque y ella me dijo que en la Universidad de Los Lagos había un programa de ingreso especial. Hicimos las gestiones y ahí surgió la idea de estudiar Pedagogía en Educación Diferencial. No ha sido tan fácil. Cómo dice la profesora Susana Rodríguez, soy uno más, no tengo porque destacarme ni tampoco porque irme mal.

¿CÓMO TE PROYECTAS?

Mi proyecto es hacer un post título en trastornos de la visión en el Pedagógico (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación) en Santiago y luego trabajar en apoyo a personas con discapacidad visual.

¿CREAR UN CENTRO COMO EL DE VALDIVIA AL QUE ASISTISTE EN TU INFANCIA?

Ya no se puede crear centros especializados. Hablando de la inclusión, hoy están todo en las aulas comunes. Mi idea es ingresar a un colegio normal y trabajar con todos los niños que lo necesiten, como especialista.

¿CUÁL ES TU OPINIÓN ACERCA DE ESA FORMA DE INCLUSIÓN?

Es un gran avance para la inclusión porque de cierta manera, estando aparte, los alumnos con discapacidad visual eran segregados, entonces ahora están más complementados con sus compañeros, tienen participación igualitaria, ya no se trata de excluirlos, son todos iguales. Le digo a mis compañeros con discapacidad que nosotros tenemos que pagar nuestro pasaje normal en la micro porque la inclusión tiene que partir por nosotros, por la igualdad.

PARA LOS COMPAÑEROS SIN DISCAPACIDAD DEBE SER UN APRENDIZAJE TAMBIÉN.

De todas maneras. Un aprendizaje y experiencia. Les digo a mis compañeras (hablo de “ellas” porque de 54, 50 son mujeres) que serán una promoción privilegiada porque si les toca trabajar con una persona con discapacidad visual, ellas ya van a tener las herramientas necesarias para poder enfrentarlo. Yo tengo toda la disposición, me encanta cuando me preguntan, me gusta que se informen acerca de la discapacidad.

¿CÓMO HA SIDO TU RELACIÓN CON LOS PROFESORES?

Ha sido importante el apoyo humano que he tenido en la ULagos. Desde el apoyo administrativo, o cuando vine a conversar con la Secretaria de Estudios, siempre he tenido buena acogida. Las dos puertas que se me cerraron antes, las abrió la Universidad de Los Lagos. Hay un programa de inclusión que trabaja con alumnas en práctica de último año, ellas nos entregan apoyo pedagógico.

A NIVEL PAÍS ¿TE PARECE QUE HAY ALGUNA MATERIA PENDIENTE?

Que se pudieran ampliar los cupos de gratuidad en educación superior de forma automática para las personas con discapacidad de cualquier tipo, sin que tengan que tener ficha de protección social, que solo con un buen rendimiento académico ya se pudiera optar a la gratuidad. Nosotros tenemos un gasto adicional. Por ejemplo mis compañeros compran 10 cuadernos que le valen $2.000 cada uno, en total $20.000 al año. Yo tengo que comprarme un computador y software, mantenerlo en buen estado porque es mi única herramienta de trabajo. Tengo que comprarme los bastones, tengo que comprar las prótesis cada dos años que valen $600.000. Son gastos adicionales que no todas las personas tienen, por eso pedimos la gratuidad automática. Gratuidad para todas las personas que tengan la capacidad de ingresar a la Universidad pero que vivan con una discapacidad.

¿CÓMO SUPISTE QUE ESTE AÑO INGRESABAN DOS NUEVOS ESTUDIANTES CON DISCAPACIDAD VISUAL?

Siempre tenemos reunión con la profesora Susana Rodríguez, encargada del programa de inclusión y las estudiantes en práctica. Entre otras cosas, ya formamos parte de la red de estudiantes con discapacidad a nivel nacional. En diciembre fui a un congreso en Valparaíso por la ULagos. Participo también en el movimiento estudiantil, en las marchas.

¿CÓMO FUE EL MECHONEO?

Adaptado. No me tiraron al pozo, pero si me ensuciaron y tuve que ir a pedir plata. Yo lo viví como una linda experiencia, de hecho me preguntaron si quería que me mechonearan y yo les pedí que me trataron igual que a todos.

TU VIVISTE EN SANTIAGO ¿CÓMO FUE ESA EXPERIENCIA?

Viví dos años en Santiago, trabajé para una empresa telefónica y después para una empresa de cobranza. Me fui a Santiago para poder apreciar el valor de la vida y de las cosas porque no quería que mis papás me mantuvieran siempre. Pensaba: Yo puedo ganar mi plata y valerme por mi mismo. Además creé personalidad porque yo antes era muy tímido, no me atrevía a peguntar nada. Allá tenía que preguntar o si no me perdía. Aprendí a desarrollarme como persona.

¿TE GUSTÓ SANTIAGO?

No me gusta para vivir, me gusta para pasear. La gente es muy acelerada, vive muy en su mundo y yo soy más de compartir. Acá en el sur aunque uno no se conozca se encuentra en la calle e igual se saluda. Yo creo que gracias a esa experiencia estoy en la Universidad, porque no salí del liceo con la idea de seguir estudiando. Cómo estuve en Santiago aprendí que las cosas se ganan con esfuerzo y quise estudiar para poder escalar un poquito más.

¿TE IBA BIEN EN SANTIAGO?

Me iba súper bien. Me alcanzaba para pagar el arriendo pero no ahorré porque era la primera plata ganaba y la gastaba toda con amigos. Viajé mucho. Nos juntábamos 3 o 4 amigos, todos ciegos, muy independientes, viajábamos a lugares que nunca habíamos visitado, así preguntando no más. Era muy divertido. Una señora una vez nos dijo “¡Cuidado, cuidado anda una patota de ciegos!” Era entretenido, nos sentíamos súper seguros y dueños de la calle.

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