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“Cuando los derechos suenan vacíos: racismo y horizontes anti-racistas en las Américas”
Académico del Departamento de Cs. Sociales coordina libro sobre racismo en América
  04/04/2017  


A comienzos de marzo el académico del Departamento de Ciencias Sociales de la ULagos, Doctor Héctor Nahuelpán, viajó a la Universidad de California-Santa Bárbara (UCSB), a participar de actividades públicas y reuniones de trabajo donde se discutieron avances del libro que presentará los resultados del proyecto “When Rights Ring Hollow: Racism and Anti-Racist Horizons in the Americas” (Cuando los derechos suenan vacíos: racismo y horizontes anti-racistas en las Américas).

Este proyecto fue desarrollado por la Red de Acción e Investigación Antiracista (RAIAR), que agrupa a investigadores de Universidades y organizaciones indígenas y afrodescendientes de siete países de América: Estados Unidos, México, Guatemala, Colombia, Bolivia, Brasil y Chile. El libro coordinado por el Doctor Héctor Nahuelpán y la Doctora Juliet Hooker, académica del Departamento de Gobierno de la Universidad de Texas-Austin, analizará la reproducción del racismo en el continente durante las últimas tres décadas, así como la forma en que actualmente estaríamos entrando a una nueva y peligrosa fase de racismo recalcitrante. Sobre ello, Héctor Nahuelpan comenta a continuación el proceso de producción de este proyecto.


¿En qué contexto se dio ser editor del libro?

 Mi participación como co-editor del libro se debe a la designación que hicieron, tanto de la colega Juliet Hooker (U.Texas-Austin) y los siete equipos de investigación del proyecto. El compromiso de RAIAR no sólo es con el estudio riguroso de las formas en que se reproduce el racismo, sino con aportar a su desmantelamiento como forma de opresión estructural. De allí que se trate de una red de acción e investigación, pues coincidimos en que la academia debe tener un compromiso con estos temas más allá de investigar por investigar.


¿Cuál es la importancia de este proyecto y en especial de esta publicación?

El proyecto indagó en cómo el racismo se ha reproducido durante las últimas dos décadas en América, mediante un análisis relacional de siete contextos de estudio en el continente. Durante las últimas dos o tres décadas se produjo una tendencia hemisférica hacia el reconocimiento de derechos a la diferencia cultural por parte de los Estados, o lo que algunos especialistas denominan como “multiculturalismo neoliberal” y otros como “elogio de la diversidad”.

La mayoría de los Estados realizaron reformas de reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas o firmaron acuerdos que en la mayoría de los casos no se cumplieron por parte de los mismos Estados (como el de Nueva Imperial en Chile, los Acuerdos de San Andrés entre el gobierno mexicano y el EZLN en Chiapas, los Acuerdos de Paz en Guatemala, etc). También durante este periodo personas indígenas o negras se incorporaron a puestos de gobierno, como sucedió en Bolivia con el ascenso a la presidencia de Evo Morales o en Estados Unidos de Barack Obama.

Esto décadas atrás era impensable. Pero también durante este periodo se impulsan reformas económicas neoliberales, profundizándose la presión del capital extractivo sobre territorios indígenas y afrodescendientes; se acentúa la criminalización o la respuesta punitiva a comunidades o personas que resisten las arbitrariedades policiales; en algunos casos se militarizan territorios indígenas para facilitar inversiones de capitales privados, en otros se produce el asesinato de activistas afrodescendientes o el encarcelamiento de líderes de organizaciones. En otras palabras, el reconocimiento de la diferencia cultural coincidió con un nuevo ciclo de deshumanización de poblaciones indígenas y afrodescendientes. Es una realidad que estamos viviendo, pero que ha sido difícil de asumir porque estos pueblos han sido representados históricamente como seres inferiores y a cuyas vidas no se le concede el mismo valor debido a la fuerza que tiene el racismo en nuestras sociedades.

 

¿Cuáles fueron los principales resultados del proyecto?

Uno de los principales hallazgos del proyecto consistió en dar cuenta de cómo esa época de reconocimiento de la diferencia cultural actualmente estaría llegando a su fin o demostrando sus límites, de modo que estaríamos ante lo que hemos denominado como nuevo proyecto racial global. Hoy en día los derechos de poblaciones indígenas o negras no sólo no se respetan, sino que incluso existen elites que presionan para que se recorte el alcance de los mismos o bien se deroguen.

Lo que hemos constatado en esta investigación es que durante las últimas décadas no sólo ha aumentado la violencia letal hacia pueblos indígenas o afrodescendientes en espacios rurales o urbanos, sino también la desigualdad racial. En América la desigualdad tiene la marca del “indio” o del “negro”, la cárcel también lleva esa marca, incluso la mayor exposición a la muerte. Todo esto lo vivimos en Chile y en la región, pero también en otros países de América. De allí que nuestro abordaje crítico del racismo desborda su comprensión como una mera relación entre personas o un simple prejuicio, por el contrario, nos referimos al racismo como opresión estructural enquistada en la economía, el Estado, la sociedad civil y los procesos territoriales a diversas escalas.

 

¿Cómo se expresa este nuevo proyecto racial global?

El despliegue de lo que nosotros denominamos como nuevo proyecto racial global, tiene varios síntomas. Entre ellos el retorno y exacerbación del ultranacionalismo, cuya expresión más nítida es el ascenso de Donald Trump en Estados Unidos. A esto se agregan iniciativas que bajo las nociones de “seguridad nacional” pretenden controlar o bloquear la inmigración de personas que provienen de historias de desplazamientos forzados a raíz del crimen organizado, el empobrecimiento o la instalación de proyectos económicos extractivos en sus tierras. Este es un tema hemisférico, pero que también se está poniendo en el tapete en Chile y donde nacionalismo se entremezcla con racismo. A ello se suma la cada vez mayor exposición a la muerte de personas indígenas y negras, a raíz de un nuevo ciclo de deshumanización de sus vidas.

El escenario, en este sentido, es bastante dramático, pero también es esperanzador ya que los pueblos indígenas y afrodescendientes al apostar por formas de acción autónomas y en algunos casos al margen de los Estados, están desarrollando novedosas formas de acción que sitúan la vida en el centro de sus demandas. Frente a la mayor exposición a la muerte que están viviendo poblaciones indígenas y negras, éstas anteponen sus vidas. No solamente la vida humana, sino también vidas no-humanas de las cuales dependen y con las cuales interactuamos las personas.

Esto es lo que muchas veces explica por qué pueblos indígenas y afrodescendientes defienden sus aguas, tierras o territorios. No se trata sólo de discursos cósmicos o de armonía, sino de mundos que se están movilizando y cuyo alcance de sus luchas interpela a todos. Ahora bien, estos procesos si bien no adquieren visibilidad en los medios de prensa oficiales se están desarrollando en toda América, desde el movimiento Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) en EEUU; las organizaciones Mayas en Guatemala; las organizaciones de mujeres negras en Brasil que resisten la violencia, el racismo y el patriarcado; las comunidades negras del Cauca Colombiano que confrontan la violencia y el desplazamiento forzado como consecuencia de la minería legal e ilegal; los maestros y jóvenes indígenas del Estado de Guerrero en México que confrontan la violencia, la narcopolítica, la criminalización de la pobreza y la protesta; hasta la defensa de espacios sagrados y el agua por parte de comunidades mapuche en el sur de Chile.


¿Hay algo que deseas destacar en torno a este trabajo?

Son varias las cosas que se pueden destacar de este proyecto. Por una parte, en el ámbito de la investigación, la importancia de establecer un diálogo entre la situación de los pueblos indígenas con los afrodescendientes. Realidades que habitualmente se estudian de forma aislada a pesar de que sus historias se entrelazan con la historia de la esclavitud, el colonialismo y la expansión del capitalismo actualmente en su fase neoliberal. También otro aspecto relevante radica en cómo en un contexto de crisis global, necesitamos de unas ciencias sociales que complementen la rigurosidad investigativa con el compromiso social crítico.

Esto es particularmente importante en el caso de las universidades regionales situadas en el sur global, más aún en el caso de las universidades públicas. Es precisamente en lo que habitualmente se llama “entornos de influencia” de las universidades regionales del sur global donde se viven las consecuencias más dramáticas de la desigualdad y la crisis global que vivimos, pero también es desde estos espacios donde emergen las alternativas más novedosas porque aquí habitan grupos humanos que han mostrado una resiliencia histórica enorme y admirable frente a las adversidades.

Por último, me parece importante destacar cómo los resultados de investigaciones que estamos desarrollando los incorporamos en nuestra labor como profesores universitarios. Frente a problemáticas como el racismo existe un gran interés por parte de los estudiantes, lo que he percibido tanto en las actividades que hemos tenido en el marco de la Red en México, Colombia y Estados Unidos, como también en la propia Universidad de Los Lagos. Aquí los estudiantes perciben que el racismo es un problema que a pesar de que ha sido central en la historia de la colonización en el sur se Chile, no se ha dado una discusión profunda sobre sus alcances actuales, la forma en que se articula con la desigualdad, la estructura económica de la región, la blancura, los privilegios y el lugar de cada quien en la sociedad.

Tanto con estudiantes de pregrado como de postgrado hemos estado discutiendo estos temas y esperamos ir generando un campo de investigación sobre el mismo que se proyecte a mediano y largo plazo. El reto en este sentido es seguir despertando la inquietud de los y las estudiantes, su interés por problemas relevantes que estamos viviendo, pero sobre todo su compromiso profesional y ético con la justicia social y la vida en sus múltiples expresiones.

 

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